Mmmmm... tal como me dijo: gafas con montura de concha, gabardina, gorra de propaganda de abonos "Rustiflor" y una flor de jacaranda en la solapa. Debe ser él.
-¡ Hola ! ¡Soy Angiosperma Monocotiledónea!
- ¿Perdone? ¿Angiosperma Monocotiledónea? Qué curioso, yo espero a una persona llamada Gimnosperma Dicotiledónea.
-Oh vaya lo siento, le he confundido. Yo había quedado con un señor cuyo nombre es Pistilo del Pétalo.
-¡Aivá qué casualidad! Yo me llamo Estilo del Sépalo.
-Jo, pues que cosa. Es que me dijo que iba a venir vestido pues así como va usted, gafas con montura de concha, gabardina, gorra de abonos "Rustiflor" y una flor de jacaranda en la solapa.
-Bueno, si se fija bien, las gafas son de montura de carey, esto que llevo es un gabán, la gorra es de semillas "Agriflor", y la flor de la solapa es un dondiego.
- Orggggg, qué verguenza, mi miopía me ha traicionado. Va a pensar que soy una osada y una coqueta por ir circulando así sin mis gafas.
-Bueno señorita, no se crea, yo también me había fijado en usted. Mi hipermetropía me ha permitido percibir a gran distancia que usted curiosamente va vestida tal como la señorita Gimnosperma me comentó que iría, de hecho pensé que usted era ella: chándal de dibujitos, orejeras para el frío, y un gorro de pelo de oso de esos voluminosos. Por ese mismo defecto óptico, aún con estas gafas y así tan cercana, contradictoriamente la veo toda borrosa.
Grrrrrrrr....me estoy mosqueando un poco, pero no puede evitar sentirme atraída por él. La gorra y las gafas le dan un aire campestremente cosmopolita a la par que seductor. Creo que debió ver de lejos a la auténtica Gimnosperma, y ahora está un poco liado por su problema visual con las distancias cortas, y confunde mi atuendo y mi porte con los de ella: este carísimo mono estampado de Chanel con un chándal de dibujitos, mis orejitas un poco grandotas pero muy atractivas con unas orejeras, y mi cardado o mi cabeza toda ella en conjunto -reconozco que soy un poco cabezona-, con eso del gorro de pelo de oso. Bueno, se lo perdono. Es tan....mmmmmm... no sé. Le voy a echar un poco de cara al asunto...
-Bueno, señor Estilo del Sépalo, la señorita Gimnosperma, ¿es su novia?
-No, no, no, si no la conozco de nada, he quedado con ella por un sistema de citas anónimas por internet: uve doble, uve doble, uve doble, punto, Nomecomounrosconidecasualidad punto com.
-¡Anda! Igual que yo con el señor Pistilo del Pétalo.
-Qué peculiar es todo señorita Angiosperma, pero me parece muy divertido. Podríamos ir los cuatro a tomar algo.
-¿Usted ha visto qué hora es? Esta gente seguro que no viene. Nos han dejado plantados; claro, con estos nombres tan botánicos, pues eso plantados, je, je, je. Oiga, ¿y si nos vamos los dos así como en plan "todo va según lo previsto"? Creo que hemos intimado lo suficiente para ello. En el fondo ambos habíamos quedado a ciegas con unos desconocidos. Yo con un tío con una gorra publicitaria de productos fitosanitarios, y en fin, aquí estoy con un desconocido, y es más o menos lo que esperaba.
-Y yo me había citado con una extraña con orejeras y gorro de piel de oso, ja, ja, ja, pero me parece usted bastante más simpática de lo que preveía.
-Bueno, por la buena marcha de esta...no sé cómo llamarla ¿no-cita?, tengo que comunicarle que su hipermetropía le hacer ver las cosas de forma un tanto distinta a la realidad. Sí, soy una extraña para usted, pero espero no resultarle serlo en el sentido estético del término. Hágase la idea de que lo que lo que le parece que porto como complementos para el frío, en la cabeza y en los pabellones auriculares, no son prendas de vestir, son elementos anatómicos originales de mi cuerpo, que quiero mucho y me parecen adorables. En mi descargo tengo que decir que tampoco es para tanto, que ni mi cabeza ni mis orejas son tan grandes, y que usted indudablemente no ve de cerca ni un carajo. Y no llevo un chándal con monigotes pintarrajeados, es un mono estampado de Chanel que me ha costado un huevo.
-¡¡¡¡ Oooh señorita Angiosperma !!!! No sabe cuánto lo siento. Perdóneme si la he ofendido. Pérmitame que la tome del brazo y vayamos a un restaurante próximo a cenar.
-Le perdono tontín. No nos andemos por las ramas. Aquí tiene mi brazo. Por favor, llámeme "Angie" como la canción de los Rolling Stones. Y......¿a qué se dedica usted Sr Estilo?
-Tengo una tienda de bombillas: "El Imperio del Amperio".
-Tengo una tienda de bombillas: "El Imperio del Amperio".
-¡Cáspita "Angie"! ¡Estamos hechos el uno para el otro!
-¡Indudablemente de aquí va a salir algo serio! Ténemos muchas cosas en común: somos desconocidos, los dos hablamos español, nos bautizaron de una forma muy floral acorde con nuestros apellidos, tenemos problemas refractivos, y somos empresarios emprendedores. Usted vende cosas que funcionan con electricidad, y yo tengo un baile eléctrico. Además hemos utilizado la misma figura literaria -el homioteleuton o similidesinencia- para embellecer el nombre de nuestros negocios. ¡Casémonos de inmediato!
Angiosperma Monocotiledónea y Estilo del Sepalo, corrieron al juzgado de guardia.
Su Señoría admitió hacer una excepción y casarlos de urgencia, tras oír la argumentación de Angiesperma; le impresionó tal cúmulo de casualidades, y aunque no estaba de acuerdo con lo de la figura literaria -él pensaba que si el recurso utilizado hubiera sido la aliteración o el polisíndeton hubiera estaba más justificada la emergencia del casamiento-, decidió unirlos en matrimonio, y sentó jurisprudencia.
Fueron muy felices y tuvieron muchos hijos: los septillizos Azucena, Margarita , Flor, Jazmín, Narciso, Jacinto, y Violeta; posteriormente tuvieron a los gemelitos Alcachofa y Alcaucil, y después finalmente al pequeño Tomate del Pepino, al que cariñosamente llamaban "Gazpacho", y que la verdad, era un niño muy salado, pero se repetía mucho.


